Mosquito

Crean mosquitos transgénicos para luchar contra la malaria

La malaria está escribiendo su propia página en la historia de la medicina. Diferentes estrategias han logrado en los últimos años reducir la mortalidad y, según diferentes estimaciones, desde el año 2000 se han salvado unos cinco millones de vidas. Sin embargo, todavía queda mucho por conseguir por lo que cualquier medida es bienvenida en la lucha contra una enfermedad que mata cada año en torno a medio millón de personas, de los cuales el 80% son niños menores de cinco años del África subsahariana. Una de esas iniciativas que puede tener un impacto en los próximos años es la que ahora publican investigadores de la Universidad de California pues han conseguido crear un mosquito transgénico resistente a la malaria y que, por tanto, evita su transmisión. A pesar de los tratamientos, de las mosquiteras y de los insecticidas, cada minuto muere un niño por malaria. Esta enfermedad es causada por uno de los cuatro tipos de parásitos del género Plasmodium y es transmitida por el mosquito Anopheles. Por este motivo, existen dos enfoques destinados a la erradicación de la enfermedad: eliminar el parásito propio de cada zona o actuar contra el mosquito. Los tratamientos combinados basados en la artemisinina y la futura vacuna, todavía pendiente de la aprobación de la OMS, se centran en eliminar de la sangre el parásito o de evitar la infección.
Junto a estos medicamentos, han sido varias las estrategias para luchar contra el otro gran elemento en la historia de la enfermedad. “La manipulación de los mosquitos es una idea que lleva mucho tiempo intentándose para actuar contra la propagación de la malaria. Iniciativas previas han intentado, por ejemplo usar, machos estériles. Como estos mosquitos sólo se aparean una vez en su vida, si la hembra lo hace con un macho estéril sería incapaz de tener descendencia y con ello se reduciría la población de mosquitos. Sin embargo, esta estrategia tuvo un éxito limitado porque para lograr un gran impacto hay que liberar un gran número de estos insectos en una zona concreta, medida que no suele ser bien vista por las personas que viven allí. Además, si te cargas los mosquitos, ese nicho ecológico tenderá a ser ocupado por otro animal, lo que puede generar más problemas”, explica Carlos Chaccour, investigador del ISGlobal y experto en malaria.

Estrategias efectivas

Este investigador destaca el gran papel que ha tenido en la reducción de la malaria la implantación de mosquiteras impregnadas de insecticidas. Según un estudio reciente publicado en Nature, entre 2000 y 2015, la prevalencia de la infección por Plasmodium falciparum en África (el parásito típico de esta región) se redujo a la mitad y más de dos tercios de ese descenso se produjo debido al control de vectores. Sin embargo, tanto el vector como el parásito tienden a adaptarse a las medidas que se desarrollan para combatirlos. Por un lado, el parásito ha ido desarrollando resistencias a los fármacos y, por otro, el mosquito ha aprendido a hacer frente a las mosquiteras. Si esta especie de insectos se caracteriza por picar al anochecer y en espacios cerrados, como los dormitorios, con la implantación de mosquiteras “se ha visto cómo, a largo plazo, han ido sobreviviendo los que pican fuera de las viviendas o en horas más tempranas. Ahora hay más mosquitos de este tipo. Por ese motivo, cualquier innovación será bien recibida”, señala Chaccour. La innovación que aportan los investigadores de la Universidad de California, cuyos resultados publica la revista PNAS, es el uso de la técnica del corta y pega genético en los mosquitos de la malaria. Se trata de introducir genes en el insecto para hacerlo resistente al parásito de la malaria. Para ello, utilizaron la técnica CRISPR-Cas9, la desarrollada por Jennifer Doudna y Emmanuelle Charpentier, que recibieron este año el premio Princesa de Asturias por este método. Para comprobar la eficacia de este método, los investigadores lo probaron en el Anopheles stephensi, una de las especies del género Anopheles capaz de transmitir el parásito de la malaria. “Este vector se encuentra en la India y es un vector emergente, responsable del 12% de las transmisiones de malaria en este país (unos 106.000 casos clínicos en 2014) y también de recientes brotes epidémicos en África”, explican los científicos en su artículo.Tras identificar una serie de mutaciones genéticas que confieren resistencia frente a la malaria, los investigadores insertaron estos genes con la enzima Cas9 en embriones de estos mosquitos, dirigiéndose a una zona específica de la línea germinal del ADN para insertar en ella los genes modificados. Además, para evaluar la eficacia de la técnica, se insertó un gen que daba lugar a que los descendientes de estos mosquitos presentaran los ojos de color rojo fluorescente si heredaban los genes antimalaria. Después de que estos mosquitos se desarrollaran y apareasen, se comprobó que el 99,5% de la descendencia portaba la protección genética frente a la malaria. “Esto nos abre la puerta a una promesa real de que esta técnica pueda ser adaptada para eliminar la malaria. Es un paso significativo. Sabemos cómo funcionan estos genes. Aunque los mosquitos que hemos creado no son el último paso, ahora conocemos esta tecnología que nos permite crear de forma eficiente grades poblaciones”, explica en un comunicado Anthony James, profesor de Biología Molecular, Bioquímica, Microbiología y Genética Molecular de la Universidad de California y uno de los autores de este estudio. Sin embargo, como reconoce James y el resto de autores de este trabajo, los resultados, aunque prometedores, no significan que ya puedan soltarse mosquitos modificados genéticamente en la selva para erradicar la malaria. “Tenemos que ver la estabilidad del gen efector en diferentes contextos genéticos y bajo diversas situaciones medioambientales y requerimos de investigaciones sobre el terreno. Además, no creemos que por sí sola esta estrategia sea suficiente por sí sola para erradicar la malaria. Apoyamos los esfuerzos combinados de personas para el desarrollo de fármacos preventivos y terapéuticos, de vacunas y de medidas para el control de vectores”, concluyen. De la misma opinión se muestra el investigador del ISGlobal quien adelanta que el desarrollo presentado por este equipo tendrá que ser valorado en cuanto a términos de coste eficacia y de aceptación en las poblaciones donde se vaya a hacer la suelta de los mosquitos. “Tiene la ventaja de que la mutación insertada se transmite fácilmente a la descendencia por lo que no se requerirá liberar una gran cantidad de mosquitos”, explica. Chaccour señala que tanto el control de vectores como otras estrategias que utilizan fármacos deben tenerse en cuenta. En su caso está estudiando la ivermectina, un fármaco que hace que cuando los mosquitos piquen a la persona que lo toma, mueran. “Es una medida complementaria al control de vectores, pero está en estudio”. Finalmente, este investigador insiste en que para cumplir los objetivos de la Organización Mundial de la Salud para 2030, reducir la incidencia de la malaria un 90% y erradicar la enfermedad en 35 países, habrá que utilizar todas las herramientas posibles.